
Título: La sombra del sol
Autor: Mario González Suárez
Editorial: Almadía
Colección: Mar abiertoMéxico, 2008149 pp.


El dato anterior, per se, sugiere varios debates, entre ellos el de si puede considerarse que un grupo humano se comporta como una masa homogénea (discusión que me causa demasiada güeva, pues tuve que tolerarla en la universidad, sobre todo por culpa de los compañeros más scholars —sí, gente más nerd y pendeja que yo, pero a quienes les doy cierto mérito, pues tienen la firme creencia de que cambiarán al mundo desde su cubículo. Suerte, señores—) o incluso el de la definición de posmodernidad (porque, quiéranlo o no, los grandes relatos aún corren riesgo).
Pero no se crea que quien nació después de 1983 se queda sin etiqueta, no. Los que cumplimos la mayoría edad en el 2000 somos los milenarios. ¿A poco no se escucha mejor babyboomer o generación X? ¿Qué es eso de milenarios (suena a nombre de equipo de futbol. ¡No me chinguen!)?
Bueno, el caso es que, dicen los que saben, en Estados Unidos los milanesos (sí, eso está mejor que milenarios) en su mayoría apoyan al candidato negro Barack (ck, señores, se escribre con ck, ¡por Dios!) Obama.
Pero la cosa no para ahí. Algo que no se incluyó en la citada columna es que quienes son producto de una noche (o día, ¿por qué no?) loca de amor desenfrenado con canciones de Backstreet Boys o Four Non Blondes (para mencionar lo más conocido y ¿comercial?), es decir, los concebidos en los noventa pertenecen a la generación Me ("yo" en inglés) o Next (por eso del desencanto con lo recibido y la búsqueda de “lo que sigue”).
Cuatro generaciones cuatro (como cartel de toros o título de texto del señor Gerardo Galarza): Babyboomers, Generación X, Milanesos, Me.
Es importante detenerme un momento y enfatizar que una de mis máximas es: Toda generalización resulta peligrosa, incluso ésta. Así que evítense los comentarios incendiarios acerca de que estos conceptos son exclusivos del imperio (aquél que contraataca) o que tal criterio no aplica en los mexicanos. Calma, estamos chupando tranquilos, yo sólo les paso el dato, les doy el pitazo de lo que viene. Continuemos.
Eventos memorables para los babyboomers: El hombre llega a la luna y la Guerra Fría.

La música de la Generación X: Indie Rock (Pixies —Y where is my mind?—, Sonic Youth, etc.), Punk (sobre todo cuando los Sex Pistols le cantaron a la reina God Save The Queen… zas!) y, desde luego, el Grunge (¡Nirvana!).
Eventos memorables para los Milanesos: El PRI sale de Los Pinos (¡faltaba más!).
La música de la Generación Me: Toda la que sólo ellos puedan escuchar en su iPod, sólo ellos y nadie más.
Pues así las cosas. Quiero añadir que la gran película de la Generación Me es Matrix, en la que los hermanos Wachowski plantean que puedes ser todo lo que tú quieras con tan sólo desearlo… vean al Neo, eligió un camino y ahora se puede vestir como él desee y, por medio de un programa de computación, es capaz de aprender cualquier cosa en cuestión de segundos… hasta vuela el cabrón.
El domingo 2 de marzo es día de la Feria del Libro en el Palacio de Minería. El Macabro Schettino presentará su libro. Vamos a ver qué dice el genio tenebroso (nada que ver con Fouche, que conste, mis queridos lectores y fans de Stefan Zweig).
Pero mañana, miércoles 27 de febrero, es noche del gran Bob… así que I’m not there…



Debido a esa efervescencia por Bolaño, era inevitable encontrarme en aquel jueves, justamente, Los detectives salvajes en la mesa de Anagrama del Péndulo de la Fondesa. Le di un vistazo (debo confesar que no he leído nada del chileno naturalizado mexicano) y piqué el anzuelo: la historia de un muchacho con vocación de artista, pero con la obligación de ser abogado… como la vida del pintor amigo de Obi Musacchienobi, un artista caraderrabino que conocí minutos después de hojear tal libro… quien no se arrepiente de haber hecho lo que quiso.
Y ahí no paran las coincidencias.
El domingo se publicó, como el primer domingo de cada mes, la columna de Eduardo García, Café París, por ende, el sábado anterior tuve que revisarla. Se armó un minidesmadre con la recepción del texto, a causa de problemas de comunicación… sí, debo admitirlo, la molestia del maese Víctor me encabronó… todo fue culpa de Agustina, lo juro... no obstante, le mando un fuerte abrazo a Tina, pues sabemos que se trató de una pecata minuta.
Roberto Bolaño y Mario Santiago en la calle Regina fue el título. Les comparto unos párrafos:
“Bolaño hace parte y es símbolo de un grupo de escritores extranjeros nacidos más o menos en los 50, que bien podría llamarse la Generación sin Cuenta, llegados a México desde todos los países de Centro y Sudamérica e incluso de Francia, como es el caso de Frédéric-Yves Jeannet, Joani Hocquenghem e Iván Alechin, el hijo de Pierre Alechinsky, entre muchos otros. Otros nombres son el veracruzano Orlando Guillén (1947), el colombiano Marco Tulio Aguilera Garramuño (1949), los salvadoreños Manuel Sorto (1950) y Horacio Castellanos Moya (1958), el argentino Mempo Giardinelli (1948), también Premio Rómulo Gallegos, entre otros muchos más.
“… a Bolaño le debo la certeza de que a veces los derrotados salen ganando. Ambos iluminan a la Generación sin Cuenta mexicana desde los cielos, donde, sin duda, no dejan de sabotear y molestar a Octavio Paz.”


La Casa del Conde de Orizaba dice:
Y esta calle se llamaba Plateros.
Pijo y esbirro dice:
Órale. Yo tomo el trolebús en Eje Central... Lázaro Cárdenas
El pasado 15 de noviembre, la cinta Padre Pro se proyectó por primera vez en el III Festival Internacional de Cine Tercer Milenio, de Guadalajara, acto promovido por el Vaticano.
“Cuando nos invitaron, pensé que era un festival de dos o tres películas religiosas. Pero al llegar, me di cuenta de que eran 35 películas, de las que sólo tres eran mexicanas; las otras, producciones extranjeras con grandes presupuestos. Sólo hubo tres premios. Nos dieron una mención honorífica y el gran premio del público. Y ahí nos fuimos enterando de que la película tenía otras aristas.”
El director explica que inmediatamente le manifestaron suspicacias sobre objetivos distintos a “clarificar” la imagen del beato, pues su proyección coincide con una caída demográfica de la orden y los preparativos del centenario del proceso revolucionario del cual emanaron quienes fusilaron, sin juicio previo, a Miguel Agustín Pro Juárez.
“Precisamente es donde salen: ‘¡Ah!, aquí estamos hablando de una lucha de los poderes’… y otras personas dijeron: ‘¡Ah!, están ustedes haciendo proselitismo por las vocaciones sacerdotales’.”
No obstante la situación (o justamente debido a ella), el boletaje se agotó una hora después de anunciada la función, lo cual obligó a los organizadores a abrir una sala más y esto se repitió en seis ocasiones, con peculiares reacciones de los asistentes.
“Cuando terminó la función, la gente empezó a aplaudir y a cantar, porque la película cierra con una marcha religiosa, titulada Tú reinarás, muy cristera, con la que despidieron al padre Pro en su funeral. Incluso seguían cantando sobre los créditos. A los tapatíos los emocionó muchísimo”, narró el director.
“Teníamos calculado terminarla el 20 de noviembre, pero cuando nos invitaron al festival, tuvimos que cortarle días. A las ocho de la mañana, del día 14 (uno antes de la primicia), sólo el editor y yo habíamos visto la película y debíamos tomar el vuelo dos horas después”, indicó.
La película no podía esperar, no más de lo que ya había aguantado en la mente del sacerdote Alberto Vargas, quien escribió el guión de la cinta.
“El padre Alberto Vargas fue mi maestro en secundaria y preparatoria en Guadalajara. Nos conocemos desde hace 45 años. Hace como siete años me platicó que quería hacer la película sobre el padre Pro, me pareció buena idea, pero carísima”.
Durante el proceso de investigación documental para crear el guión, Miguel Rico advirtió cómo su mentor fue haciéndose de recursos. “Platicaba el proyecto y había quien aportaba cien o mil pesos simplemente porque decía ‘Yo quiero ver esa película’, y mucho dinero proviene de gente humilde, algunos de ellos, emigrantes. Hasta que, en enero del año pasado, tomamos la decisión de comenzarla”.
Otra prueba que la cinta superó fue la de la aceptación de los familiares de los personajes reales. Al finalizar una de las funciones, “una señora se levantó muy conmovida porque acababa de ver en la pantalla a su abuelo, al general Cruz: ‘así era mi abuelo’, dijo”.
Incluso Lucinda García, productora de arte de la película, es bisnieta de Plutarco Elías Calles, y proporcionó al equipo material auténtico de la familia, con miras a que Érick del Castillo caracterizara de manera fehaciente al general.
“El hijo de Roberto Pro, así como el nieto, acudieron a ver la película y salieron conmovidos. El hijo dijo: ‘Quiero ver a mi papá’, refiriéndose a los actores que interpretaron a Roberto, tanto al joven como al maduro. Es cuando uno dice, ah, chihuahua, ¿qué está pasando aquí?”.
Anabel Ferreira fue el segundo rostro conocido que participó en el rodaje. Ella interpreta a La Golondrina, una prostituta cercana al padre Pro. Para el papel, la actriz convivió con algunas sexoservidoras de Sullivan, a fin de crear la sicología del personaje e incluso rescatar algunas frases, por ejemplo, que ellas viven “entre la esperanza y la desesperanza”.
No sólo los efectos producidos en los asistentes de las proyecciones restringidas han generado expectativas; además, el tráiler que se subió a You Tube ha contribuido a que aumente la demanda para que se lleve la vida y la muerte del padre Pro a las salas de las principales cadenas de cine; asimismo, fue por conducto de los avances en internet como consiguieron apoyo económico para extender las grabaciones.
“Desde el principio pensé que esta película no es para pantalla grande, más bien para exhibirla en círculos cerrados, como colegios y universidades, pero lo que vi en Guadalajara me hizo cambiar de opinión. Ahí vi a niños, gente adulta, jóvenes, y vi cómo se agotaron los boletos.
“Hay tres distribuidores interesados, vamos a empezar a tener las pláticas la semana que entra. Al final de cuentas, el costo publicitario, de copias, etcétera, es caro y va a ser más caro de lo que costó la película.
Así es, señores, faltaba más, faltaba menos, dejaría de ser su pijo y esbirro favorito si no les compartiera mis dosis de literatura y cafeína. Beat y café para pasar una lida Navidá...
Bueno, pero es tiempo de amor, paz, reflexión y sinceridad... Y para que luego no me anden quitando el beneficio de la duda (del que gozo por ser la cruz del sur, soy el que cierra y el que apaga la luz... no, no voy en tren, voy en avión), la neta sí me comí vorazmente una carne...
Bueno, la neta, la neta, esa fue mi cena del 23... porque el 24 me la pasé como cada año: con mi familia. El domingo anterior estuve con mi compañera de departamento, Xian:
Es chida y, como a mí, también le encantan las gordas... sobre todo que tengan mucha pechuga:
No'mbre, con salsa verde, cebolla, crema y queso... las gordas de chicharrón son la neta.
