sábado, 1 de marzo de 2008

Deus ex machina



Una reseña más para Excélsior.




¿Qué tal si te perdieras en una isla y unos caníbales te persiguieran? ¿O prefieres despertar en medio de la selva?


No. Olvida lo anterior. Mejor aún: ¿qué harías si, luego de un sismo o un atentado terrorista, quedaras atrapado en un centro comercial, con luz escasa, perdido, pero (considéralo) con todo lo que un mall ofrece?


Vamos más lejos, pensemos en un contexto diferente al nuestro. Imagina que afuera de ese lugar donde quedaste atrapado hay un mundo hedonista y sin guerras, en el que ahora todos tienen todo, “una época en la que la gente compra por motivaciones del todo ajenas a la necesidad o el abasto”, al grado de que en ese centro comercial hay un departamento de perfumería para mascotas o descuentos en los “modificadores del color de los ojos de tu bebé”, ¡órale!


Así es el mundo que Mario González Suárez ha creado y sabe que en él, a pesar de todo el placer, hay quien no estará contento, pues nunca faltan los inconformes (he aquí el gran drama humano) quienes creen que “la prosperidad material no era sino la más depurada forma de la esclavitud espiritual” (¡pero qué necesidad!, diría el clásico).


Entonces el autor decide cuestionar la ataraxia de su creación, elige a unos ciudadanos del orbe y los pone en un ambiente extremo.


Pero los “sobrevivientes” no están solos, durante los tres actos de esta obra contarán con la participación (más con el fin de sacar de onda al lector, que a los personajes) del director de escena, Eugenio Cortina, y la de César, un ser alado como ángel (por si alguien creía que los dioses no pueden relacionarse con los seres humanos, ni para ayudar ni para castigar).


Prosa fluida, sin duda. Tema ya leído, tampoco hay duda de ello, muy al estilo de “nene, nene, qué vas a hacer… cuando alguien apriete el botón”.


—Por Omar Astorga





Título: La sombra del sol
Autor: Mario González Suárez
Editorial: Almadía
Colección: Mar abiertoMéxico, 2008149 pp.

lunes, 25 de febrero de 2008

Los babyboomers no van al cielo... van a ser presidentes

Al maese Víctor Zúñiga, por ponerle Jorge al niño

Este asunto comenzó cuando me preguntaron qué chingados es un babyboomer.

El sábado leí una columna acerca de las diferencias entre dos generaciones, texto cuyo fin era explicar el éxito de Barack Obama en cierto sector de la sociedad estadounidense (grupo identificado como parte de una generación, la llamada X). El autor (director editorial del diario en el que trabajo, cabe mencionar) parte de la siguiente distinción: los babyboomers son los nacidos entre 1946 y 1960 y, después, pertenecen a la generación X quienes nacieron entre 1961 y 1982.



El dato anterior, per se, sugiere varios debates, entre ellos el de si puede considerarse que un grupo humano se comporta como una masa homogénea (discusión que me causa demasiada güeva, pues tuve que tolerarla en la universidad, sobre todo por culpa de los compañeros más scholars —sí, gente más nerd y pendeja que yo, pero a quienes les doy cierto mérito, pues tienen la firme creencia de que cambiarán al mundo desde su cubículo. Suerte, señores—) o incluso el de la definición de posmodernidad (porque, quiéranlo o no, los grandes relatos aún corren riesgo).

Pero no se crea que quien nació después de 1983 se queda sin etiqueta, no. Los que cumplimos la mayoría edad en el 2000 somos los milenarios. ¿A poco no se escucha mejor babyboomer o generación X? ¿Qué es eso de milenarios (suena a nombre de equipo de futbol. ¡No me chinguen!)?




Bueno, el caso es que, dicen los que saben, en Estados Unidos los milanesos (sí, eso está mejor que milenarios) en su mayoría apoyan al candidato negro Barack (ck, señores, se escribre con ck, ¡por Dios!) Obama.




Pero la cosa no para ahí. Algo que no se incluyó en la citada columna es que quienes son producto de una noche (o día, ¿por qué no?) loca de amor desenfrenado con canciones de Backstreet Boys o Four Non Blondes (para mencionar lo más conocido y ¿comercial?), es decir, los concebidos en los noventa pertenecen a la generación Me ("yo" en inglés) o Next (por eso del desencanto con lo recibido y la búsqueda de “lo que sigue”).

Cuatro generaciones cuatro (como cartel de toros o título de texto del señor Gerardo Galarza): Babyboomers, Generación X, Milanesos, Me.

Es importante detenerme un momento y enfatizar que una de mis máximas es: Toda generalización resulta peligrosa, incluso ésta. Así que evítense los comentarios incendiarios acerca de que estos conceptos son exclusivos del imperio (aquél que contraataca) o que tal criterio no aplica en los mexicanos. Calma, estamos chupando tranquilos, yo sólo les paso el dato, les doy el pitazo de lo que viene. Continuemos.

Eventos memorables para los babyboomers: El hombre llega a la luna y la Guerra Fría.





La música de la Generación X: Indie Rock (Pixies —Y where is my mind?—, Sonic Youth, etc.), Punk (sobre todo cuando los Sex Pistols le cantaron a la reina God Save The Queen… zas!) y, desde luego, el Grunge (¡Nirvana!).

Eventos memorables para los Milanesos: El PRI sale de Los Pinos (¡faltaba más!).



La música de la Generación Me: Toda la que sólo ellos puedan escuchar en su iPod, sólo ellos y nadie más.




Pues así las cosas. Quiero añadir que la gran película de la Generación Me es Matrix, en la que los hermanos Wachowski plantean que puedes ser todo lo que tú quieras con tan sólo desearlo… vean al Neo, eligió un camino y ahora se puede vestir como él desee y, por medio de un programa de computación, es capaz de aprender cualquier cosa en cuestión de segundos… hasta vuela el cabrón.




El domingo 2 de marzo es día de la Feria del Libro en el Palacio de Minería. El Macabro Schettino presentará su libro. Vamos a ver qué dice el genio tenebroso (nada que ver con Fouche, que conste, mis queridos lectores y fans de Stefan Zweig).





Pero mañana, miércoles 27 de febrero, es noche del gran Bob… así que I’m not there…



sábado, 23 de febrero de 2008

Una ceremonia...

...el sueño continuó, ahora estoy en una ceremonia...



This is why events unnerve me,
They find it all, a different story,
Notice whom for wheels are turning,
Turn again and turn towards this time,
All she asks the strength to hold me,
Then again the same old story,
Word will travel, oh so quickly,
Travel first and lean towards this time.

Oh, Ill break them down, no mercy shown,
Heaven knows, its got to be this time,
Watching her, these things she said,
The times she cried,
Too frail to wake this time.

Oh, Ill break them down, no mercy shown,
Heaven knows, its got to be this time,
Avenues all lined with trees,
Picture me and then you start watching,
Watching forever, forever,
Watching love grow, forever,
Letting me know, forever.

Love will tear us apart

Alguna vez esta canción estuvo en mis sueños (no es ninguna metáfora —chafa—, simplemente alguien la estaba escuchando en mi casa mientras yo dormía... probablemente fue mi papá, el babyboomer).

Ahora me la vuelvo a encontrar y, como dijo Rodolfo, creí que era ayer...




When the routine bites hard
And ambitions are low
And the resentment rides high
But emotions wont grow
And were changing our ways,
Taking different roads
Then love, love will tear us apart again

Why is the bedroom so cold
Turned away on your side?
Is my timing that flawed,
Our respect run so dry?
Yet theres still this appeal
That weve kept through our lives
Love, love will tear us apart again

Do you cry out in your sleep
All my failings expose?
Get a taste in my mouth
As desperation takes hold
Is it something so good
Just cant function no more?
When love, love will tear us apart again

miércoles, 20 de febrero de 2008

Regio

Declaración de dependencia
Por: Marcelino Perelló
Excélsior, México. 19-Feb-2008

“De fora vindran i de casa et treuran”, así reza un antiguo refrán catalán (como si hubiera refranes nuevos). Literalmente quiere decir: De fuera vendrán y de tu casa te echarán.

Fue precisamente en Catalunya donde se produjo un ejemplo magnífico de tal dinámica. Dinámica que pone al descubierto una de las curiosas propiedades de la democracia, y que quienes no están del todo familiarizados con lo que ésta, la democracia, conlleva e implica, podrían considerar una paradoja. No lo es. Es una característica inherente al mayoriteo, que como usted sabe perfectamente bien, políglota lector, en griego se llama democracia.

En el sur de Catalunya existe lo que otrora fue un pequeño pueblo: Ascó. A principios de los años setenta, en pleno franquismo, se decidió construir ahí una central nuclear. Los habitantes, por razones múltiples y bastante obvias todas, se escandalizaron y opusieron a tal proyecto. Pero digamos que en aquellos tiempos no era fácil darle curso al descontento.
Así que los vecinos, aparte de algunas acciones tímidas y colaterales, se vieron en la penosa obligación de tragar bilis y resignarse.

Siete años después, sin embargo, llegó la democracia. ¡Oh! Al menos permitió que la gente de Ascó protestara en voz alta. Algo es algo. Y los demócratas españoles, presididos por Adolfo Suárez, decidieron resolver la cuestión mediante métodos, obviamente, democráticos.

Así pues, se convocó a un referéndum entre todos los habitantes de Ascó, para decidir si se continuaba la construcción de la nucleoeléctrica o se suspendía y se abortaba el proyecto. Suena bien. Que decida la mayoría.
Sólo que ahora la población del villorrio ya no eran los seiscientos habitantes originales, los que existían siete años antes. Ya eran poco más de diez mil.

En ese lapso, habían llegado a vivir a la pintoresca región, no sólo una buena parte de los constructores de la central, con sus familiares, sino también una cohorte entera de comerciantes de todo tipo, inversionistas, profesionistas y advenedizos de todas las clases, atraídos por el “auge” que la fábrica de electricidad auguraba. Una multitud de empresas inmobiliarias habían ya construido—o estaban construyendo— una serie de conjuntos habitacionales, de todas las categorías, para aprovechar el alud de recién llegados.

Los olivares y los campos de trigo fueron reciclados y modernizados, para convertirlos en prósperos fraccionamientos. El ahora antiguo pueblo de Ascó se había transformado, de la noche a la mañana, como quien dice en el “centro histórico” de Ascó.

El referéndum se llevó a cabo. Por supuesto. Los demócratas sostienen siempre su palabra. Y el resultado fue, también por supuesto, el que debía ser. Ganaron los que estaban a favor de la central, por unos siete mil votos a 300. Apabullante. No había ninguna duda. Los “ascoenses” habían decidido. Estaban satisfechos y encantados con el nuevo mamotreto.

Los antiguos habitantes debieron, igualito que antes, con la dictadura, callarse, resignarse y tragar bilis. Los que pudieron, emigraron, a uno u otro fovissste de Barcelona y vendieron sus magníficas casas de piedra a algún restaurantero próspero o a los altos funcionarios de la futura central, que las remozaron y rehicieron. Todo perfecto.

La cuestión aquí no es de si se deben o no construir centrales nucleares. O cualquier otro gran complejo que altere o trastoque la vida de una comunidad pequeña, en nombre de intereses y necesidades sociales, reales o ficticias, mucho más amplias. Es una discusión que debería tener lugar, de manera seria, permanente y responsable. Pero no es el caso hoy. Si Fox, otro demócrata, hubiera sido entonces el presidente de España, las cosas a lo mejor se hubieran resuelto de otra manera. La gente de Ascó no tiene machetes, pero igual con las guadañas para segar trigo, la hubieran hecho.

El problema real, central, es quién decide. Sobre quién recae el derecho a determinar qué se hace y qué no. La democracia lo resuelve de la manera más sencilla posible: “los más”. Es una solución aritmética. Cuestión de sumar. De entrada, reconozcamos que el rollo democrático de las mayorías es falso. No es más que una coartada. Una cobertura. Quienes resuelven son, como siempre, las minorías. Ciertas minorías, extremadamente minoritarias.

Pero el quid está en que en democracia, no sólo el fondo, la neta, es mentira. Hasta la coartada, la pantalla, es falsa. Insostenible. ¿Quiénes son “los más”? ¿Los más entre quienes? ¿Sobre quién recae la responsabilidad y el derecho de decidir? Es esta una cuestión cuyas raíces y ramas se proyectan sobre no pocos ámbitos.

Para dar un ejemplo de actualidad reciente, ¿quién decide desconectar al enfermo en coma y bajo qué criterios? ¿Cuando el avión tiene problemas en pleno vuelo y es preciso tomar una resolución, deben “los más” de los pasajeros decidir, por voto universal y secreto? ¿En la operación de corazón, deben los familiares del paciente, que asisten a la intervención desde el anfiteatro, dar su opinión mayoritaria? “Córtale aquí”. “Sutúrale allá”. “Ya déjalo así”.

Los ámbitos existen. Y existen las prerrogativas.

Existen los ámbitos y existen las prerrogativas y la democracia y los demócratas prefieren ignorarlo.

Este domingo, la provincia serbia de Kosovo declaró la independencia. Hoy, la inmensa mayoría de la población es albanesa. Y es con base en esa mayoría, quesque, que “se decide” constituir a la región en Estado independiente. No fue esa mayoría la que decidió, pues ya era inútil. No se hizo ningún referéndum. La independencia de Kosovo fue decretada por George W. Bush, quien la hizo pública hace tres meses. La borregada de la Unión Europea —quién lo hubiera dicho— se apresuró a seguir la consigna. Salvo el Reino Unido y el Estado Español, que tienen cola que les pisen y ven las barbas de su vecino cortar.

En el censo catastral de 1845, los serbios representaban 90% de la población de Kosovo. Hoy son 10%. El 90%, hoy, son albaneses. ¿Qué sucedió en el ínterin?, ¿de dónde salieron tantos albaneses? ¿Y qué les pasó a los serbios? Los demócratas, encabezados por el ínclito e inefable señor Bush, de nuevo, prefieren no preguntárselo.

Kosovo, en serbio, quiere decir mirlo. Y fue en la “Pradera de los Mirlos”, cerquita de la capital Prístina, que el 13 de junio de 1389 perdieron la batalla contra los turcos de Murat I, que llevó a siglos de vasallaje. La Pradera de los Mirlos es el lugar sagrado de los serbios y, su fiesta nacional, precisamente el 13 de junio.

Este domingo, los serbios, ahí mismo, volvieron a perder. Y su espacio sagrado quedará fuera de sus fronteras. La declaración es a todas luces inamovible. En las calles de Prístina se oía, no el estrépito de las balas, sino el de las botellas de champán. Mientras las banderas albanesas y las gringas ondeaban eufóricas. Los serbios estaban en sus casas, temerosos. Tragando bilis y resignados. “No hay dolor ni anhelo. Sólo nieve y muerte”.

Afuera, el jolgorio. Se celebraba, no una declaración de independencia, sino una, solemne y espléndida, de dependencia.

viernes, 8 de febrero de 2008

La razón cuestionada



Los grandes relatos seculares corren peligro aún. Aquellas historias que pretenden dotar de sentido ideológico a las sociedades están siendo cuestionadas, incluso comparadas con narraciones de películas infantiles. Pero este asunto no es nuevo.



En la actualidad resulta común leer cómo Estados Unidos encuentra en cada rincón del mundo a un enemigo potencial de la democracia, y que la nación de las barras y las estrellas rehúsa ver en alguien más el papel de policía global.

Pero el tema se está volviendo viejo, mas no por ello carente de importancia.

Fue desde los sesenta del siglo pasado, a partir de la Guerra de Vietnam, cuando el profesor Noam Chomsky comenzó a encontrar la “infantil simplicidad de los cuentos de hadas” en los argumentos del gobierno estadunidense (paradigma de ellos es el informe NC68, acerca de la Guerra Fría), con todo y arquetipos de la literatura fantástica: héroes que encarnan las virtudes democráticas (libertad, tolerancia, importancia del individuo y supremacía de la razón) y villanos que, aunque débiles, “pueden hacer más con menos”.

El año pasado se reeditó este título, obra en la que Chomsky revisa la verdadera vocación del gobierno de EU con respecto al resto del mundo: justificaciones, acciones y consecuencias militares y de inteligencia desde la Guerra Fría. Más que miedo a la democracia, se refiere a los miedos de la llamada democracia, los motivos para mitigar cualquier conato incendiario, incluso antes de mostrar su existencia.

Ahora resulta que la historia no es como nos la han contado, que los vencedores y los vencidos que conocemos no son los únicos personajes del cuento (pues un ruso militar siempre será más cinematográfico que un centroamericano desnutrido), los buenos no eran tan buenos y, los malos, no tan poderosos.

Por Omar Astorga

Título: El miedo a la democracia
Autor: Noam Chomsky
Editorial: Biblioteca de bolsillo
Colección: Crítica
México, 2007
401 pp.

El corazón es mentiroso

The heart is deceitful above all things.


lunes, 4 de febrero de 2008

Yo sobreviví al superjueves (parte I)

A Eloisa, por su nueva visión: global


El jueves me sentí víctima de la maldición china: Ojalá vivas en tiempos interesantes. Fue mi primer día de descanso de la semana, por eso quería alejarme lo más posible de la oficina, aunque siempre hay algo que me jala hacia el centro de la Ciudad de México, mis rumbos desde cuando me aceptaron en un periódico. Pero el día, o por lo menos lo chingón, no comenzó ahí, sino en la Fondesa, en la calle Nuevo León, a unas cuadras del Metro Chilpancingo.

Resulta que en la intersección de aquélla y Baja California hay una oficina del IFE, un módulo, y precisamente cuando iba pasando por ahí (eran más o menos las 8:30 de la madrugada… de la mañana) llegó una camioneta blindada de la Presidencia de la República (eso lo supe porque había varios reporteros, de esos que parecen Soldado Universal, con motocicleta y gafas oscuras incluidas —en realidad, ese outfit es de Terminator—, entre ellos uno de Cadena Tres al que le pregunté que qué pedo).

El caso es que me tocó ver cómo Margarita Zavala y el esposo (¿cómo se llama ese hombre bajito, moreno y que usa lentes casi imperceptibles?) llegaron con el fin de actualizar información en el H. H. Instituto Federal Electoral (porque ahora viven en Los Pinos, you know?). Pero no se crea que eso fue lo chido, no, es sólo el preámbulo de mi encuentro con mi correspondiente Ezra Pound, el Obi Wan Kenobi de este joven jedi.





8:40 am, veinte minutos suficientes para ir al banco y depositar toda la maldita quincena, a fin de que los vampiros no vengan a gritarme: ¡Neville, sal de ahí y paga la tarjeta de crédito! Lo hice en chinga, pues no sólo asaltan a esta empresa, además toman rehenes… aunque permiten que las víctimas se comuniquen por medio de celulares. De todas formas, bastaron diez minutos para realizar el trámite.



Roberto Bolaño está de moda, de supermoda. Varios de mis conocidos andan encandilados con su pluma, sobre todo mi amiga Eloisa… bueno, hasta el No estoy borracho (el clásico rebeldito niñobien, educado con series gringas que ve vía satélite… no por ello “inculto”) le ha dedicado tiempo a Los detectives salvajes (y jura que uno de sus libros favoritos es Rayuela).

Incluyo una ilustración del camarada No estoy borracho y que le haga como quiera, debe entender que la información de internet es pública, gratuita, común, compartible...




Debido a esa efervescencia por Bolaño, era inevitable encontrarme en aquel jueves, justamente, Los detectives salvajes en la mesa de Anagrama del Péndulo de la Fondesa. Le di un vistazo (debo confesar que no he leído nada del chileno naturalizado mexicano) y piqué el anzuelo: la historia de un muchacho con vocación de artista, pero con la obligación de ser abogado… como la vida del pintor amigo de Obi Musacchienobi, un artista caraderrabino que conocí minutos después de hojear tal libro… quien no se arrepiente de haber hecho lo que quiso.

Y ahí no paran las coincidencias.

El domingo se publicó, como el primer domingo de cada mes, la columna de Eduardo García, Café París, por ende, el sábado anterior tuve que revisarla. Se armó un minidesmadre con la recepción del texto, a causa de problemas de comunicación… sí, debo admitirlo, la molestia del maese Víctor me encabronó… todo fue culpa de Agustina, lo juro... no obstante, le mando un fuerte abrazo a Tina, pues sabemos que se trató de una pecata minuta.

Roberto Bolaño y Mario Santiago en la calle Regina fue el título. Les comparto unos párrafos:

“Bolaño hace parte y es símbolo de un grupo de escritores extranjeros nacidos más o menos en los 50, que bien podría llamarse la Generación sin Cuenta, llegados a México desde todos los países de Centro y Sudamérica e incluso de Francia, como es el caso de Frédéric-Yves Jeannet, Joani Hocquenghem e Iván Alechin, el hijo de Pierre Alechinsky, entre muchos otros. Otros nombres son el veracruzano Orlando Guillén (1947), el colombiano Marco Tulio Aguilera Garramuño (1949), los salvadoreños Manuel Sorto (1950) y Horacio Castellanos Moya (1958), el argentino Mempo Giardinelli (1948), también Premio Rómulo Gallegos, entre otros muchos más.

“… a Bolaño le debo la certeza de que a veces los derrotados salen ganando. Ambos iluminan a la Generación sin Cuenta mexicana desde los cielos, donde, sin duda, no dejan de sabotear y molestar a Octavio Paz.”





Hace tiempo le compartí a Javier, un camarada español, algunos textos y aproveché para preguntarle cuándo me visitaba, dijo que sí está en sus planes venir a México o, como él dice, Mejico...

"Pues sí, Omar, la realidad es poliédrica y el rollito del Rey y Chávez se puede ver de muchas maneras, incluso si eres español. Delicioso el título de tu blog (moleskin virtual), aunque a mí me pilla bajo de forma, pues me acaban de robar dos moleskins no virtuales (de verdad, físicas) con notas de los últimos dos años y estoy que no lo supero.

"Espero poder ir a Mejico pronto. Me apetece mucho. De momento me consuelo con literatura sobre Mejico (ahora estoy leyendo Los detectives Salvajes).Un saludo desde este lado del charco."

lunes, 28 de enero de 2008

Razones

Las siguientes son (excelentes) razones por las cuales mis jefes deben (están obligados a) cambiar la horrible PC que se me ha asignado (¡joder!), por una Mac.




¿Qué más quieren? ¡Coño!

viernes, 25 de enero de 2008

Calle Sebastián San Vicente (antes Uruguay) No. 27

Nueva reseña, publicada en Excélsior:

¿Qué afán de perseguir sombras, personajes contingentes que no dejan rastro alguno luego de aplicar el movimiento clásico de “voy por unos cigarros”… para no volver jamás?

No son Serrat y Sabina, pero sí dos pájaros de cuenta.

Ambos cargan como único equipaje a La Revolución; uno es mexicano; el otro, español. El primero, Paco Ignacio Taibo II, un investigador nato que, tras “la revisión y ampliación del santoral de la izquierda”, en busca de “abuelitos rojos” a los cuales ampararse, queda prendido de la imagen vaporosa del segundo, Sebastián San Vicente, un anarquista que llegó a México en 1921.

Los dos convergen en esta novela y narran, por conducto de diferentes voces, pasajes vertiginosos de San Vicente, ese español currutaco y narizón, políglota, chopinesco, lector de De la Barca, subversivo, organizador de huelgas, hábil para los balazos, escurridizo, que a las mujeres de la noche las hace decir: hoy no somos putas, somos princesas y compañeras revolucionarias… pero del que no se tiene foto alguna (sino notas de las notas de las notas) y ninguna calle de la República llevará su nombre.

A estas fichitas (porque el mexicano no se queda atrás, soltando una frase pegadora tras otra, cual pugilista con experiencia: “el cajón de los recuerdos se llena de mierdecitas al paso del tiempo” o “En Estados Unidos encontré dentro del movimiento radical muchos socialistas, pero pocos camaradas”) sólo les tengo una respectiva pregunta.




San Vicente, “¿y usted es bakuninista, anarquista puro, de los Malatesta, cercano a los anarcosindicalistas españoles de la CNT o qué?”

Taibo, no me diga que qué chingados importa, ¿existió o no Sebastián San Vicente?

Título: De paso
Autor: Paco Ignacio Taibo II
Editorial: Ediciones B
México, 2007
184 páginas

lunes, 21 de enero de 2008

Plateros

La Casa del Conde de Orizaba dice:
No siempre fui un restaurante.

Pijo y esbirro dice:
¿Ah, no? Pero se me antojaron unas enchiladas Sanborns y un café americano. ¿Me puede traer más cremitas, por favor?






La Casa del Conde de Orizaba dice:
Y esta calle se llamaba Plateros.

Pijo y esbirro dice:
Órale. Yo tomo el trolebús en Eje Central... Lázaro Cárdenas

miércoles, 9 de enero de 2008

Vaquero - Chico y Chica

Chico y Chica en Pasagüero (Motolinía 33, entre Francisco Madero y 16 de Septiembre. Centro Histórico), 19 de enero, 2008.

lunes, 7 de enero de 2008

Make a wish...



No es arte... (¿En serio?)


El primer regalo del año... de estos 25 de existencia.



Pura vitamina C (¡cómo chihuahuas no!).

XV EL DIABLO

La carta consejo para mi pregunta es El Diablo





DESCRIPCIÓN

Una figura hermafrodita con senos y atributos sexuales masculinos, así como manos y pies con forma de garra animal. Está de pie y de frente sobre un pedestal rojo. Posee alas de murciélago de color azul, al igual que sus calzones, lo que denota algo de espiritualidad. Cuenta también con un extraño casco amarillo, que nos indica su gran inteligencia. Su mano izquierda sujeta una espada sin mango que simboliza su poder, la posibilidad de cortar o cortarse. En ambos lados hay unos diablillos sonrientes, que parecen ser un hombre y una mujer, con colas y cuernos, atados al pedestal mediante una simple cuerda.

SIGNIFICADO EN POSICIÓN NORMAL

El Diablo posee la magia negra, los instintos y los vicios humanos: la sexualidad, la lujuria, la envidia, la gula, la avaricia, la pereza... Es un ser muy activo que consigue lo mejor y lo peor, con una gran personalidad orientada al materialismo, que usa para subyugar a los demás.

Indica pasión, deseo, poder sobre los demás, espiritualidad materializada, ligamiento material, actividad humana o triunfo terrenal aparente. Es el vínculo terrenal y materialista viciado.

En síntesis: pasión sexual, saciedad de placeres, gran actividad, éxito material, triunfos aparentes, fracasos, contratiempos, fatalidades, traumas, intrigas, peligro inminente, egoísmo, engaños, falta de escrúpulos, esclavitud, influencia sobre los demás, falta de principios, separación, divorcio, aislamiento, malas intenciones, tendencia maligna, inclinación al mal, malevolencia, malos entendidos, desorden, choque, riñas, violencia, autocastigo, autodestrucción, peligros psíquicos y físicos, trastornos psíquicos, comunicación espiritual, avance espiritual, influencia astral, poderes psíquicos, poder oculto, magia negra, experiencias sobrenaturales, debilidad física y mental, enfermedades hereditarias, accidentes inmediatos.

SIGNIFICADO EN POSICIÓN INVERTIDA

Liberación de ataduras pasionales, fin de esclavitudes, tregua, superación de miedos personales o tabúes íntimos, comprensión espiritual, enfermedades en vías de sanación.

PALABRAS CLAVE

Pasiones, sexualidad, deseos, vínculo materialista, egoísmo, tendencia al mal.

De You Tube para Omar

Regalo #1:



Regalo #2:



Regalo #3:



Regalo #4:



Regalo #5:



Regalo #6:

domingo, 6 de enero de 2008

"Viva Cristo Rey"

Bienvenido 2008, con una entrevista en la primera edición de Excélsior Dominical del año. Los jesuitas en su laberinto es el título del paquete en el que se incluye mi texto. La edición corre a cuenta del maestro Abner Chávez.

“No es una película para pantalla grande”

Una copia de la película mexicana Padre Pro, dirigida por Miguel Rico, será exhibida en Roma durante el cónclave de la Congregación General de la Compañía de Jesús que decidirá, entre otros asuntos, quién será el sucesor de Peter Hans Kolvenbach, que renunció al cargo de prepósito en 2006.

Aunque el objetivo de los realizadores fue más modesto: se fijaron como meta realizar una biografía del beato mexicano, pues, según el director Miguel Rico, a Miguel Agustín Pro Juárez se le sigue confundiendo con José León Toral, asesino material del entonces presidente electo Álvaro Obregón.

“Ya hubo una pequeña función para un grupo de jesuitas y observé que ellos reafirmaron su vocación en ese momento. Posteriormente, el padre provincial me dijo: ‘Miguel, me voy a llevar la película a Roma y la voy a enseñar en la reunión de los jesuitas en enero’, después me enteré que se refería a la que se va a realizar para elegir al padre general”.

Además, la proyección de la cinta en Roma, así como en salas comerciales de México, coincide con las intenciones de canonizar al padre Pro, evento que aún no tiene fecha.



El pasado 15 de noviembre, la cinta Padre Pro se proyectó por primera vez en el III Festival Internacional de Cine Tercer Milenio, de Guadalajara, acto promovido por el Vaticano.

“Cuando nos invitaron, pensé que era un festival de dos o tres películas religiosas. Pero al llegar, me di cuenta de que eran 35 películas, de las que sólo tres eran mexicanas; las otras, producciones extranjeras con grandes presupuestos. Sólo hubo tres premios. Nos dieron una mención honorífica y el gran premio del público. Y ahí nos fuimos enterando de que la película tenía otras aristas.”

El director explica que inmediatamente le manifestaron suspicacias sobre objetivos distintos a “clarificar” la imagen del beato, pues su proyección coincide con una caída demográfica de la orden y los preparativos del centenario del proceso revolucionario del cual emanaron quienes fusilaron, sin juicio previo, a Miguel Agustín Pro Juárez.

“Precisamente es donde salen: ‘¡Ah!, aquí estamos hablando de una lucha de los poderes’… y otras personas dijeron: ‘¡Ah!, están ustedes haciendo proselitismo por las vocaciones sacerdotales’.”

No obstante la situación (o justamente debido a ella), el boletaje se agotó una hora después de anunciada la función, lo cual obligó a los organizadores a abrir una sala más y esto se repitió en seis ocasiones, con peculiares reacciones de los asistentes.

“Cuando terminó la función, la gente empezó a aplaudir y a cantar, porque la película cierra con una marcha religiosa, titulada Tú reinarás, muy cristera, con la que despidieron al padre Pro en su funeral. Incluso seguían cantando sobre los créditos. A los tapatíos los emocionó muchísimo”, narró el director.



“Teníamos calculado terminarla el 20 de noviembre, pero cuando nos invitaron al festival, tuvimos que cortarle días. A las ocho de la mañana, del día 14 (uno antes de la primicia), sólo el editor y yo habíamos visto la película y debíamos tomar el vuelo dos horas después”, indicó.

La película no podía esperar, no más de lo que ya había aguantado en la mente del sacerdote Alberto Vargas, quien escribió el guión de la cinta.

“El padre Alberto Vargas fue mi maestro en secundaria y preparatoria en Guadalajara. Nos conocemos desde hace 45 años. Hace como siete años me platicó que quería hacer la película sobre el padre Pro, me pareció buena idea, pero carísima”.

Durante el proceso de investigación documental para crear el guión, Miguel Rico advirtió cómo su mentor fue haciéndose de recursos. “Platicaba el proyecto y había quien aportaba cien o mil pesos simplemente porque decía ‘Yo quiero ver esa película’, y mucho dinero proviene de gente humilde, algunos de ellos, emigrantes. Hasta que, en enero del año pasado, tomamos la decisión de comenzarla”.

Otra prueba que la cinta superó fue la de la aceptación de los familiares de los personajes reales. Al finalizar una de las funciones, “una señora se levantó muy conmovida porque acababa de ver en la pantalla a su abuelo, al general Cruz: ‘así era mi abuelo’, dijo”.

Incluso Lucinda García, productora de arte de la película, es bisnieta de Plutarco Elías Calles, y proporcionó al equipo material auténtico de la familia, con miras a que Érick del Castillo caracterizara de manera fehaciente al general.

“El hijo de Roberto Pro, así como el nieto, acudieron a ver la película y salieron conmovidos. El hijo dijo: ‘Quiero ver a mi papá’, refiriéndose a los actores que interpretaron a Roberto, tanto al joven como al maduro. Es cuando uno dice, ah, chihuahua, ¿qué está pasando aquí?”.

Anabel Ferreira fue el segundo rostro conocido que participó en el rodaje. Ella interpreta a La Golondrina, una prostituta cercana al padre Pro. Para el papel, la actriz convivió con algunas sexoservidoras de Sullivan, a fin de crear la sicología del personaje e incluso rescatar algunas frases, por ejemplo, que ellas viven “entre la esperanza y la desesperanza”.

No sólo los efectos producidos en los asistentes de las proyecciones restringidas han generado expectativas; además, el tráiler que se subió a You Tube ha contribuido a que aumente la demanda para que se lleve la vida y la muerte del padre Pro a las salas de las principales cadenas de cine; asimismo, fue por conducto de los avances en internet como consiguieron apoyo económico para extender las grabaciones.







“Desde el principio pensé que esta película no es para pantalla grande, más bien para exhibirla en círculos cerrados, como colegios y universidades, pero lo que vi en Guadalajara me hizo cambiar de opinión. Ahí vi a niños, gente adulta, jóvenes, y vi cómo se agotaron los boletos.

“Hay tres distribuidores interesados, vamos a empezar a tener las pláticas la semana que entra. Al final de cuentas, el costo publicitario, de copias, etcétera, es caro y va a ser más caro de lo que costó la película.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Hasta un libre pensador...

Hasta un libre pensador desea "feliz Navidá", pero, ¿qué sería de ésta si no hubiera comida? No, este año, no... "Hoy voy a cambiar", según dice la D'alessio (¿así se escribe el apellido de la Leona Dormida?). Este año decidí restringirme y no atascarme, como ha ocurrido durante toda mi vida... así que mi cena constó de:



Así es, señores, faltaba más, faltaba menos, dejaría de ser su pijo y esbirro favorito si no les compartiera mis dosis de literatura y cafeína. Beat y café para pasar una lida Navidá...



Bueno, pero es tiempo de amor, paz, reflexión y sinceridad... Y para que luego no me anden quitando el beneficio de la duda (del que gozo por ser la cruz del sur, soy el que cierra y el que apaga la luz... no, no voy en tren, voy en avión), la neta sí me comí vorazmente una carne...







Bueno, la neta, la neta, esa fue mi cena del 23... porque el 24 me la pasé como cada año: con mi familia. El domingo anterior estuve con mi compañera de departamento, Xian:



Es chida y, como a mí, también le encantan las gordas... sobre todo que tengan mucha pechuga:



No'mbre, con salsa verde, cebolla, crema y queso... las gordas de chicharrón son la neta.

jueves, 20 de diciembre de 2007

No soy pega textos, no soy pega textos

¡¿En serio?! No ma... ¿Eso hiciste?

Pues el lunes fue la fiesta de la empresa (en Santa Fe, güe, por cierto, jamás encontramos la cabeza Olmeca de la que nos habló el maestro Alfonso... bueno, creo que Gonsen la llegó a ver en los baños de hombres) y estuvo muy chida: chupe hasta decir basta (podías pedir y pedir y pedir, por ello los güisquitos fueron mis mejores amigos —París de noche—), comida (no dejo de sorprenderme a mí mismo, sólo comí una tostada de ceviche, verdá de Dios), música en vivo (con grupo "versátil": desde La quinta Estación, pasando por Los Ángeles Azules —¿cómo te voy a olvidar?—, hasta Paulina Rubio —"Y nada de esto fue un error"— y Miranda!, o sea, equis... estuve tentado a pedirles Stand inside your love, de los Smashing, o mínimo algo de los Strokes) y mucha gente.

Como es mi costumbre, anduve de mesa en mesa, dizque platique y platique, pero es la hora en la que no me acuerdo exactamente de cuáles fueron los temas trascendentales que abordé, sí estoy seguro con quién estuve, eso sí.

El caso es que llegó el momento de la verdad, la hora cuchi cuchi, aquélla en la que uno muestra el cobre y definimos el tipo de borracho que somos... alguien le dijo "Pega textos" a Mario Carbonell y ése lo asumí como un insulto para todo el gremio peonero de los editores, así que me prendí y me puse impertinente... afortunadamente el afer pegatextos (sí, ahora junto, de seguido: "pegatextos") terminó con un borrachín chillando en una esquina... no, en realidad dos borrachines y mi querida Dulce Liz Moreno, ella soportándonos, duo pendenciero gritando: "No somos pegatextos, maldita sea"...



Aquí entra como anillo al dedo el comentario que me dejó Mr. Nagual (sí, ya voy a empezar de presumido):

"Saludos, gracias por responder a la filisófica pregunta de La guarida del nagual. Dicen los reporteros (ya ves cómo son de cábulas) que reportero sin suerte no es reportero: es editor. Lo cierto es que en el mundanal mundo del periodiquerismo el editor es el aliado oculto, el que arregla la nota y el que menos crédito (y en algunos casos los regaños), es quien tiene que añadir mucho plus a la información..."

Sr. Nagual, usté diga cuándo nuestra dosis de choro y cafeína, que me encantan.

...Para no poner más en evidencia el estilo perdido, aquél que se fue sin decir adiós de aquella fiesta de la empresa, me la seguí en la bien ponderada Bóveda (cantina que me significa un remanso de paz), no sin antes despedirme de Paola (¿por qué en esas fiestas del periódico he terminado discutiendo con esa mujer que no me quiere?), fémina, si lees esto... ja, sé que no lo leerá.

El mantra de la semana: No soy pegatextos, no soy niña y no vuelvo a decir majaderías frente a una dama (estoy casi seguro de que Vianey Esquinca va a reprobar mi imagen por haberle preguntado si alguna vez consideró que "la cagué" al revisar sus textos).

No se me apareció mi maestro Obi Wan Rafael Tonatiuh para ayudarme contra esos malditos güisquis del imperio: una victoria (¿o era Indio?) más para el Lado Oscuro. Pero nos veremos en el Negresco...

miércoles, 12 de diciembre de 2007

¿Cuál es la moraleja?


Vuelvo al oficio de bloggero con una fábula que encontré en el Diario de México, de 1810. En ese entonces uno de los principales divertimentos era sorprenderse con freaks, fenómenos de la naturaleza, como María Rosa, una criatura extraña cuyo cuerpo medía únicamente una vara (entre 768 y 912 mm). En (mucho) menor medida se encontraba escribir a los principales diarios de la ciudad. Va la fábula dirigida al director del Diario de México:

"Tenía un hortelano dos perros y dos borricos. Un día les dio de comer a todos a un mismo tiempo y los borricos lo hicieron con bastante tranquilidad en su pesebre, pero los perros se pusieron a reñir en lugar de comer lo que su amo les había destinado. Llegó a este acto un perro forastero y, sin que ellos lo advirtiesen, se comió la ración de los dos. Entonces los borricos se dijeron uno al otro: los perros pasan en el mundo por astutos y, nosotros, por tontos, pero, ¿qué nombre merecerán ellos cuando, pudiendo emplear sus dientes en hacerse bien, los ocupan en destruirse y abandonar sus propios intereses?"


Queridos lectores, ¿cuál es la moraleja?