domingo, 9 de septiembre de 2007

Les étoiles du mal


Nova es una “estrella enana de brillo repentino por una explosión termonuclear en su seno”. También es el nick name del maestro Mario Vázquez (¿Raña?), paradigma de la generación baby boom: iPod, sudadera de colores brillantes, hábil con la Mac y cibernauta de hueso colorado a sus… bueno, no lo voy a balconear, quién sabe cuántos años tiene (pista: generación baby boomer, you know?).

El buen Nova es un conversador excepcional. Invariablemente después de charlar con él me digo: “Quiero de la hierba que se fumó”. Le dedico este post porque también es un lector destacado, melómano empedernido y me ha elegido como su yerno (¿ahora entienden lo de la yerba?). Asimismo, agradezco sus críticas, que siempre son bienvenidas.

Suegro, le transcribo las líneas que Charles Baudelaire le dedica a Théophile Gautier en Las flores del mal:

"A mi queridísimo y veneradísmo maestro y amigo Théophile Gautier. Aunque te ruego que apadrines Las Flores del Mal, no creas que ande tan descarriado ni que sea tan indigno del título de poeta como para creer que estas flores enfermizas merecen tu noble patrocinio. Ya sé que en las etéreas regiones de la verdadera poesía no existe el mal y tampoco el bien, como sé que no es imposible que este mísero diccionario de la melancolía y del crimen justifique las reacciones de la moral, del mismo modo que el blasfemo viene a reafirmar la religión. Pero en la medida de mis posibilidades, y a falta de algo mejor, he querido rendir un profundo homenaje al autor de Albertus, La Comediade la Muerte y de España, al poeta impecable, al mago de la lengua francesa, de quien me declaro, con tanto orgullo como humildad, el más devoto, el más respetuoso y el más envidiado de los discípulos".

La primera vez que nos tomamos unas chelas con Nova y Wizvico, estas estrellas del mal abrieron la puerta para conocer a otro personaje paradigmático, al filósofo de las cantinas a las que acudimos. Quizá Rodolfo no se acuerde, fue en esa tertulia cuando adquirimos un catarro edificante. Pero esa es otra historia…

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