martes, 4 de septiembre de 2007

Una de compadres

El Cristóbalo me contó el siguiente chascarrillo:

-Compadre, me he dado cuenta de que usted acostumbra darle obsequios a sus conocidos, ¿acaso es una manera de comprar el cariño de la gente?
-No, no es necesario, pues la amistad, ésa, ya la tengo, me la he ganado. Los regalos son más bien formas de agradecer el afecto.
-¡Ah, caray! A mí se me hace que usted me quiere tomar ventaja.
-¡Compadre, qué va! No se equivoque, hace tiempo que usted se quedó atrás, tomé ventaja desde cuando usted decidió avejentarse.

Y le dije: Sí, sí lo conozco. ¡Salud!

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